Echemos la vista atrás. Imaginemos que estamos en el 2000. Hace casi veinte años nuestro teléfono móvil era una especie de extraño artilugio con una pantalla verde en la que se podían leer como mucho tres líneas de texto. Ver fotos en color en esa pantallita aún era impensable. Nuestro móvil se podía caer desde un segundo piso porque era duro como una castaña –¿recordáis aquellos chistes sobre cómo los Nokia provocaban agujeros negros al caerse al suelo?–. Y la batería duraba días. 

Por aquellos tiempos a Facebook le quedaba poco para llegar a nuestras vidas, con esa inocencia tan bonita y tan característica de la infancia. Aún ni nos imaginábamos el poder que llegarían a adquirir las app y las redes sociales ni cómo cambiarían tantos aspectos de nuestra vida, desde el cómo comprar hasta la forma de relacionarnos y hasta de ligar (aún quedan por ahí algunos romántic@s que pasan de Tinder o Shakn y tratan de conocer a su media naranja una madrugada de sábado en la barra de un bar de Malasaña, pero son una raza en peligro de extinción).

Aún quedan por ahí algunos romántic@s que pasan de Tinder o Shakn y tratan de conocer a su media naranja una madrugada de sábado en la barra de un bar de Malasaña, pero son una raza en peligro de extinción

En temas de Marketing ha sido un big bang absoluto. No todo ha sido bueno, por supuesto que no, pero una de las mejores cosas que ha traído esta nueva era es la democratización de las empresas. Esto ha hecho posible que una humilde panadería de pueblo con talento, calidad y ganas pueda llegar a poner nerviosas a empresas como por ejemplo Bimbo, y que empresas como Bimbo sepan que esto ya no es una monarquía y que más vale que no se relajen porque ahora la corona hay que ganársela día a día. Y sobran cabezas para repartir el pastel.

Si pensamos que todo esto ha pasado en solo unos pocos años (Facebook, Instagram, Twitter, Amazon, Tinder, Spotify, Uber, Whatsapp, Shazam, Evernote…) es imposible no preguntarse de vez en cuando qué es lo que está por venir y qué será lo nuevo de aquí a cinco años.  ¿Sinceramente? Nadie tiene ni idea. Hay muchas teorías y demasiados visionarios. Os hacemos un resumen de las tendencias que subrayan los expertos en cuanto a marketing y redes sociales:

  • Visibilidad orgánica igual a cero

Instagram ya lleva un tiempo preparando este paisaje con sus constantes cambios de algoritmo. Los perfiles de empresa que quieran llegar a sus seguidores y público potencial deberán invertir y hacer publicidad. Si no, las app se encargarán de cortar drásticamente su alcance, algo que ya está ocurriendo.

  •  Personalización absoluta

Las app se las apañarán para leernos casi la mente y encontrarán la forma de saber lo que nos gusta y lo que no. Así personalizarán el contenido que nos suministran como si fueran cirujanos. Armadas de bisturí, se obsesionarán por darnos la mejor experiencia de navegación diseñada en exclusiva para cada uno de nosotros. El objetivo: que pasemos el mayor tiempo posible en ellas. Las marcas deberán tomar nota y personalizar al máximo los gustos de su target a través de las estadísticas y la interacción.

  • Lo local ganará fuerza

Esto es fruto de la personalización que comentábamos en el punto anterior. A pesar de la globalización, somos seres humanos con emociones y nos interesa lo que ocurre a nuestro alrededor. Queremos saber lo que ocurre en nuestra ciudad y en nuestro barrio. Con el auge del marketing local los negocios y las empresas tienen una oportunidad de oro para personalizar sus contenidos y conectar con su público más cercano.

  • Realidad aumentada

Ojo, no confundir con la realidad virtual. Explicándolo en una línea, podríamos decir que la realidad virtual crea mundos totalmente inexistentes mientras que la realidad aumentada combina elementos inexistentes con otros que ya existen. El CEO de Apple Tim Cook dijo que la realidad aumentada será algún día tan importante en nuestras vidas como “hacer tres comidas al día”.

¿Y como empresa cómo puedes aplicar la realidad aumentada a tu estrategia de marketing y de contenidos? Un ejemplo. Hace poco compramos para la agencia un altavoz Marshall. Prueba a navegar por su web desde tu smartphone, elige un modelo y mira cómo en su shop online puedes ver antes de comprar cómo quedará el altavoz en el rincón de tu casa u oficina que elijas. ¡Para tiendas de moda y otros sectores las posibilidades son infinitas!

Y aquí un vídeo divertido de una de las primeras acciones de realidad aumentada que se hicieron hace ya unos años firmada por Pepsi.

  • Simplificación

La idea es integrar cuantas más posibilidades mejor en una única red social. Ahora por ejemplo podemos seguir teniendo la opción de enviar un mensaje por privado de Instagram, por Facebook Messenger o por Whatsapp (¿Line sigue vivo?). Como todos pertenecen a Facebook es más que probable que muy pronto todo esté integrado y tengamos una única gran vía de comunicación. La tendencia es esa: menos redes sociales y menos app, pero las que haya mucho más completas. (Recordad que Instagram ha canivalizado por completo a Snapchat con sus stories. Es un perfecto ejemplo de simplificación).

En resumidas cuentas: es casi imposible predecir más allá de estos pequeños apuntes porque en lo digital es todo ya impredecible. Sí es interesante rescatar una frase de Mark Zuckerberg. La dijo hace ya unos cuantos años, pero es significativa porque si se cumple su profecía digital parece que los móviles pasarán a ser un gadget nostálgico, como ya lo son las cabinas telefónicas o las máquinas de escribir. Y Zuckerberg ha demostrado que no hay que tomarle demasiado en broma:

«Dentro de 10 o 15 años, existirá otra plataforma aún más natural y más integrada en nuestras vidas que los teléfonos móviles. Creo que es bastante fácil imaginar que en el futuro tendremos algo que podamos llevar puesto; y será como unas gafas normales. Y podremos tener un contexto sobre lo que está sucediendo a nuestro alrededor en el mundo y comunicarnos con la gente sin tener que interrumpir nuestras conversaciones para mirar hacia abajo».