Lo que vamos a decir va a poner los pelos de punta a más de un marquetiniano de los de raza. Pero ante todo, la verdad: no creemos en los planes de negocio (ouch!!!). Decirlo es una cosa, pero escribirla es otra. Así de repente suena más fuerte. Pero es lo que pensamos. Si algún colega se molesta en la sala… ¡Perdón! (nosotras os seguimos queriendo).

¿Sabéis qué pasa? En nuestro departamento de Consultoría hablamos con muchos emprendedores. Muchos de ellos se devanan los sesos delante de Excel intentando adivinar ­–sí, ADIVINAR– qué ganancias van a estar generando con su negocio en 24 meses, cuáles van a ser sus gastos y, por ejemplo, cuál será su ticket medio para entonces. ¡A dos años vista! Y muchas veces los planes de negocio se hacen hasta a ¡¡¡cinco años!!! Pero si ni siquiera podemos saber cómo va a ser el mundo para entonces, ¿cómo vamos a saber lo que querrá nuestro cliente dentro de 60 meses? El mundo avanza tan rápido que igual lo que quiera ni tan siquiera existe hoy.

Si no creemos en los planes de negocio es justamente porque tenemos un respeto enorme al mercado.

No queremos parecer unas inconscientes. Si no creemos en los planes de negocio es justamente porque tenemos un respeto enorme al mercado. Todos sabemos que es imprevisible, cambiante e infiel. Puedes invertir en un buen estudio de mercado (de hecho, también los hacemos en Magnolia), pero las conclusiones de estos estudios cambian rápido, como rápido cambian las tendencias. Es genial poder hacerlos y tenerlos en cuenta, pero hay que ir con pies de plomo. Lo importante es que tu marca pueda ser flexible e ir reinventándose según las modas.

Expertos como Steve Blank , a quien seguimos muy de cerca, también duda de su utilidad en el mundo actual: «Los planes de negocio siguen siendo muy relevantes para empresas grandes porque si tú estás haciendo el mismo producto, tú sabes cuáles son tus clientes, consumidores, mercados… por eso sigue teniendo sentido hacerlo con un horizonte de cinco años, porque hay muchos elementos ya conocidos. Pero en las startups hay muchos más elementos desconocidos, por lo que hacer un plan de negocio a cinco años no tiene ningún sentido”.

Nosotras lo vivimos en nuestras propias carnes en Magnolia. Nunca hicimos plan de negocio. Pensamos: “Vale, entre todo el equipo podemos abarcar un montón de servicios para las marcas, ¿en qué nos especializamos? ¿Cuál será nuestro plan de negocio?”. Sinceramente: NI IDEA. Además somos más de acción que de planificación. Nuestro plan fue salir con toda la artillería y dejar que fuera el mercado mismo el que nos posicionara. Y, previsiblemente, el mercado nos sorprendió.

Nuestro plan fue salir con toda la artillería y dejar que fuera el mercado mismo el que nos posicionara.

Cuando montamos Magnolia nuestro equipo llevaba casi una década dedicándose a posicionamiento de marca y comunicación pura y dura (lo que eran las agencias clásicas hasta hace nada). Y, de pronto, lo que más nos reclaman las marcas no es eso, sino branding, diseño gráfico, fotografía y piezas audivisuales, estrategias digitales y diseño web. Os lo prometemos: nunca hubiéramos sido capaces de prever tal aumento de la demanda de este sector en nuestro plan de negocio.

¿Por qué? Porque las necesidades cambian a una velocidad increíble y la generación de contenido cada día es más importante. En nuestro caso, un banner de promoción, una nueva pestaña en la web o una pieza de cartelería es casi más importante hoy en día que lanzar una nota de prensa. Porque con el diseño y con la imagen ya se comunica prácticamente todo. Con una buena comunicación digital se tiene el control de la información.

Por eso, si estás pensando en montar una marca, no te angusties si te sientas delante de la bola de cristal (léase tabla Excel) y no ves absolutamente nada. Invierte tu tiempo en construir una marca chula, en diferenciarte a tope y en comunicar lo mejor posible para que tu target te encuentre. No hay mejor plan de negocio que ese.

Agencia Magnolia